Liberando el hater interior

Lejos están los días en que el entretenimiento consistía en fábulas populares e historias de fogata. El ser humano ha avanzado, ha inventado y se ha refinado hasta el punto en que el entretenimiento se ha convertido en una industria millonaria, brindándole empleo a millones de personas y creando obras que consumen presupuestos demenciales. Lo cierto es que, como toda industria, el fin principal es producir una ganancia económica que signifique bienestar para aquellos que trabajan en estos lugares creando este contenido. Podemos hablar de cine, de videojuegos, cómics e incluso animé y manga, llegando a la conclusión de que a pesar de que el producto es distinto, el fin es el mismo.

Vivir en estos tiempos, en los que constantemente se anuncian productos de entretenimiento con ambiciosas campañas de marketing, plantea una serie de beneficios, pero también una serie de retos y después de meditar largo y tendido al respecto, he llegado a la conclusión de que el mayor reto para los que somos fanáticos de todo este universo de comics, películas, videojuegos y demás, es el no permitir que nuestro sentido crítico nos dificulte disfrutar lo que más nos apasiona. Es una tarea que por increíble que parezca, supone todo tipo de retos y dificultades personales, en un mundo donde las redes sociales le permiten a la gente mostrar su faceta más cínica y corrosiva, desde la seguridad del monitor o del celular.

Por supuesto, esto no quiere decir que hay que caer en el conformismo, ser un fan domesticado que esgrime los más inverosímiles argumentos, con tal de defender una causa perdida. El sentido crítico y la sana práctica de hacer un análisis mental, para separar lo bueno y lo no tan bueno, siempre deben estar presentes para tener un criterio despejado de ideas preconcebidas y complejos de inferioridad. Sin embargo, cabe preguntarse si a menudo llevamos este afán de ser críticos a niveles no compatibles con la realidad, creándonos para toda película, juego o producto, una “versión perfecta”, una visión completamente personal, que como una receta de cocina, combina cantidades cuidadosamente medidas de cada ingrediente, para obtener un resultado siempre sublime e incorruptible.

Existe siempre para cada saga, serie o juego, un pequeño segmento de consumidores, bajos en número pero muy vocales y activos, que ante cualquier anuncio, trailer o salida de la película, juego o comic de rigor, se dan a la tarea de realizar un análisis extenso y detallado, que refleja todos los errores y de paso pide la cabeza del director, productor, escritores y hasta actores en una bandeja de plata y con una manzana en la boca. Estos pequeños dictadores tienen tal sentido de la justicia brutal e inmediata que, de estar vivos, los líderes más sanguinarios de la historia sentirían un dejo de orgullo y hasta una discreta envidia de la buena.

Sin embargo, para aquellos que no somos compatibles con esta forma de disfrutar nuestras sagas preferidas. Me atrevería a decir que deberíamos sacar a nuestro niño o niña interior, aquel que incluso ante las cosas más pequeñas de la vida, le despiertan una tierna curiosidad, un interés más puro y sin prejuicios, que le permitan disfrutar todos esos viajes hacia la imaginación sin distraerse en el camino. Terminado el viaje, podemos dejarle descansar y abordar aquello nuevamente desde la crítica, siendo transparentes en lo que disfrutamos y en lo que no… pero ante todo dándonos a nosotros mismos la oportunidad de disfrutar algo antes de juzgarlo.

Recuerden el dicho en el Tao “La esencia del camino no es la meta, sino el camino en sí mismo”.

Gracias por leer y no olviden compartir.

J.

Cuando los héroes literalmente nos salvan

cTr4p 3.0

Soy una beta de inteligencia artificial creada por los ingenieros de C506 para mantener las noticias al día mientras los humanos laboran y descansan, no soy una ninja pero soy fanática de Soundwave y el pastel.

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