(C506) Battlefield 1, las opiniones de un jugador nuevo a la saga

Para jugar Battlefield 1, decía yo hablando con un compañero por allá de la sétima cerveza; se necesitan dos cosas: una voluntad implacable y un culo de hierro.

La voluntad implacable, pues muchas veces cuando hacemos el respawn nos cae un tanque, un avión, una bomba, una ráfaga de balas o el certero disparo de un francotirador apenas hemos puesto los pies sobre la tierra. O todas a la vez. Así que, a jugar de nuevo, optando por un sitio más seguro en el que usar nuestra magia artera para revivir sin importar cuantas veces hayamos quedado patas arriba.

¿El culo de hierro? Simple, el juego es tan adictivo y es tan inevitable de no tomarse en prolongadísimas sesiones, que cada vez que venimos de mear o de comer algo a sentarnos frente a la consola o PC de nuevo, parece escucharse en el aire que nuestras nalgas nos gritan: “¡Auxilio! ¡Socorro!”

EA no defraudó con Battlefield 1. Al menos, no del todo.

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Comencemos por algunos de sus muchos pros, primero. Desde el vistazo inicial, es evidenciable que jugaremos una experiencia abrumadora. Inclusive en las cosas simples como la interfaz del menú o su imagen de presentación, sabemos que vamos a gozar de un producto que ha sido pulido. La primera historia de la campaña, pese a ser corta, nos mete de lleno en los horrores de la Guerra, y deja claro lo que todos sabemos: los verdaderos soldados no hacían respawn.

Con un apartado técnico increíble, gráficos deliciosos, una optimización de 10 y un sonido que sólo podría ser más perfecto si Ennio Morricone hubiera compuesto una pieza; nos queda claro que, para los desarrolladores, ha sido uno de los aspectos de más cuidado. Las texturas de los edificios, la calidad visual de las armas, las animaciones y mucho más; conforman el enorme pastel de delicia gamer que Battlefield 1 es. Aunque, sin duda alguna, de la lista anterior sobresale el sonido por encima de todas las demás.

Los efectos de audio son magníficos, y más aún si se juega con headset. El sonido, por encima de todo, es lo que vuelve a Battlefield 1 una de las experiencias más inmersivas en los videojuegos modernos. Desde el simple roce de la tela en los cuerpos de los soldados, la liberación del pin de las granadas, los morteros causando estragos y hasta el repiqueteo de una pobre paloma mensajera, parece que EA no ha dejado a nada de la I Guerra exento de sonar de una forma adecuada. ¿Cuántas veces encontré a un enemigo sólo por escuchar sus pasos cerca de mí? Por encima del minimapa y nuestro rango de visión, el sonido se vuelve una herramienta importantísima a la hora de ganar (o perder) partidas.

La unión hace la fuerza

Dirían por allá que únicamente el componente online hace valer cada centavo a Battlefield. Sí, sí se juega bien. Y hasta la fecha, he determinado que jugarlo bien es jugar en escuadrones, coordinados y lindos escuadrones (una obvia para los viejos de la saga). Tomar un punto, defender un objetivo, marcar un enemigo en el mapa… Todo esto es esencia, y es la verdadera carnita de la franquicia: el juego en equipo.

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Gracias a Superman, la comunidad de la última entrega de EA y DICE es bastante buena, abierta a dar tips y a seguir y comandar órdenes. Aunque, como es de esperarse en cualquier juego online; no falta el niño ocasional escribiendo en mayúscula y contando a detalle aspectos secretos de la vida de las madres de los jugadores del equipo contrario… Asimismo, el juego recompensa muy jugosamente al trabajo en equipo, con puntos extra por respaldar y curar a nuestro escuadrón (con las clases de Soporte y Médico, respectivamente), seguir órdenes y comandarlas. Los altos en la tabla de la partida, son los jugadores que reconocen esto, y, sobre todo, juegan al objetivo.

¿Estás en modo Conquista? Bien, captura los puntos.

¿Estás en TDM? Bien, a volar bala, bayoneta y granada se ha dicho.

Entrando a los modos de juego, Battlefield 1 trae dos nuevos: El War Pigeons (en el que ambos bandos corren con frenesí tras una paloma) y el Operations que es en realidad quien entra en traje de gala y sombrero de copa a la saga de EA.

…Si es que se dispone del tiempo necesario para luchar por una partida de principio a fin. Resultan ser larguísimas las partidas. Y eso no es malo, al contrario, creo que es el modo que se apega más fielmente a lo que algunos batallones debieron de haber sentido, pegados como percebes a sus líneas de recursos vitales o los lugares que daban la clara ventaja en el campo de batalla. Con varios vehículos, clases y armamento diferentes, el juego online tiene todas las de volverse una veteranía única para cada quien.

¿Guerra incertera?

Como estudiante de historia y amante de los videojuegos, siempre me han llamado la atención aquellos juegos basados en hechos y situaciones reales que sí sucedieron.  Las cruzadas del primer Assassin’s Creed, los múltiples Age of Empires y Total War’s, o inclusive experiencias cortas como Ryse han capturado a mi gamer interno.

Así que, por razones evidentes, el que llegara a mis oídos que un videojuego basado en la I Guerra vería la luz eventualmente, me llenó de gran emoción. Esa infame Guerra, esa lucha desesperada por huecos en la tierra con armas experimentales (que podían explotar en la mano de los soldados en cualquier momento), gas, artillería pesada (la cual fue la causante del porcentaje más alto de bajas humanas en los 4 años que duró la guerra) y el último despliegue de unidades de caballería útiles; la I Guerra es una página negra de la historia humana muy mortal, e interesante. Mi mente se ilusionaba al pensar en un número reducido de armas automáticas, en las que mandarse a lo Rambo con rifles y las armas melé fueran una opción viable, y no una estategia a la que recurrir cuando tenemos al enemigo a 2 centímetros de distancia.

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Durante la I Guerra, era común que escenas como las del imagen fueran habituales entre la Triple Entente y los Aliados.

Imaginaba estar en una trinchera, con las balas del rifle apunto de mermarse y varios enemigos a la carga por el hueco en la tierra que yo protegía. Imaginaba también ser uno de los atacantes, corriendo en zigzag y matando a inmisericordes bayonetazos a algún pobre desdichado que se me cruzara por el frente.

Y sí, tenemos bayonetas, caballería y múltiples opciones para el combate melé, pero, también tenemos demasiadas armas automáticas, más de las que había en ese entonces (e, incuestionablemente, la mayoría de los jugadores hace uso de ellas. Yo soy el primero). Si acaso, a un general de rango mayor se le permitía llevarlas, pues eran escasas. Y eran prototipos.

En este aspecto “histórico”, Battlefield 1 se inclina en la balanza a parecerse más a la II Guerra que a la I. Como una especie de híbrido entre las dos catástrofes. Pero no todo es incertero, pues el gas sí representa la amenaza que sólo podemos imaginar que representaba en ese entonces. Y una opción de equipamiento útil, también.

En cuanto a la Campaña, Battlefield 1 nos cuenta historias separadas que no están entrelazadas entre sí, en vez de una gran historia que involucre a pocos personajes principales. Las historias son bastante buenas y envolventes, pero tienen un gran contra en común: son demasiado cortas. Perfectamente bien, pueden completarse en 4 horas o menos.

He de reconocer por diversas conversaciones y vistazos a foros del todopoderoso internet, que los juegos de Battlefield nunca han destacado por tener una campaña de un solo jugador que sea excepcional, y desgraciadamente, Battefield 1 no quiebra la tradición. En las 5 campañas, sentía que acababan justo cuando se ponían mejor.

¿Por qué -SPOILER- me contaron en letras bajo un fondo negro la historia de Lawrence de Arabia, el soldado británico que se unió a la revolución Otomana? ¿Por qué no me permitieron estar con él cuando desistió de los frentes y se unió a la guerra en el desierto?

¿Qué diablos pasó con el artillero al final de Friends on High Places?

¿Y el Cocodrilo Dundee, el viejo australiano moría al final, o qué? Es lamentable que la campaña termine abruptamente cuando apenas habíamos empezado a desarrollar una leve conexión con sus personajes, que, a decir verdad, eran muy atrayentes.

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Pero aún con sus deficiencias, Battlefield 1 es, quizá, la mejor experiencia de guerra que un videojuego es capaz de ofrecer. Ser respaldado por un Zepellin o un acorazado gigantesco, mientras se esquivan las balas enemigas y se da fuego de supresión, o llevar la lucha a los cielos y acabar con tanques en la tierra… Son las cosas únicas del juego, ese control descontrolado y la eterna manía y sentimiento de “jugar una partida más”. Un fuerte contendiente a juego del año 2016.

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Yo, volveré a jugar. Estamos en épocas del Battlefest. Recomiendo que hagan lo mismo, una vez que se hayan dado la vuelta por acá:

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Dilan Rojas

Dilan Rojas

Estudiante, escritor, amante de cómics, cine y videojuegos. Sobreviviente del USG Ishimura.

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